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Es la hierba que se agrega para endulzar. El dulzor no se suma al final: sale de la raíz mientras hierve y llega a la taza integrado al resto de la mezcla.
La glicirricina, el compuesto que le da el sabor, es decenas de veces más dulce que el azúcar. No se le agrega nada: el dulzor viaja en la fibra y sale con el agua caliente.
Es madera, no pétalo: necesita minutos de fuego para abrirse. Esa diferencia de técnica separa una taza dulce de una taza apenas teñida.
Una cucharadita cambia el perfil de una jarra entera. En un blend es el ingrediente que se mide primero y del que menos se pone.
Más regaliz no hace una taza mejor: la vuelve empalagosa. Y el consumo diario tiene límites concretos, explicados más abajo.
Es una de las raíces más antiguas del rubro y la tradición popular la ubica siempre en los mismos tres lugares. En la sobremesa, después de una comida pesada. En las mezclas de garganta y voz, junto al jengibre, la menta o el anís. Y en la medicina tradicional china, donde el regaliz —gancao— es la hierba que más se repite en las fórmulas clásicas.
Ese tercer papel explica por qué sigue en los estantes: en esas fórmulas el regaliz casi nunca es el protagonista, entra para armonizar el resto y suavizar las hierbas más ásperas. Es lo que la tradición hizo con esta raíz, no una propiedad del producto.
Una cucharadita al ras por taza. Si los trozos son grandes, partilos: cuanta más superficie toca el agua, más rápido suelta el sabor.
Poné la raíz en la olla con agua fría, llevá al hervor y bajá el fuego. Ocho a diez minutos tapada. Más temperatura no reemplaza al tiempo.
Colá bien fino, que la fibra queda áspera. Probá antes de agregarle nada: casi siempre ya está dulce.
Medio litro de agua. Una cucharadita al ras de regaliz. Dos rodajitas finas de jengibre. Dos cucharaditas de menta seca. Una tira de cáscara de limón.
El regaliz y el jengibre van al agua fría y hierven ocho minutos a fuego bajo. Apagás, tirás adentro la menta y la cáscara, tapás y esperás cuatro minutos. Colás y servís. Al día siguiente, con hielo, queda todavía más dulce.
| Parte usada | Raíz seca |
| Perfil de sabor | Dulce, anisado, de final persistente |
| Preparación | Decocción, arrancando en agua fría |
| Tiempo de hervor | 8 a 10 minutos a fuego bajo, tapada |
| Proporción por taza | Una cucharadita al ras |
| Combina con | Menta, jengibre, hinojo, anís y té negro |
| Conservación | Frasco cerrado, lugar fresco y seco, sin luz directa |
| Menta | Refresca y corta el dulzor · dos por uno |
| Jengibre | Suma picor y el dulce lo redondea · uno a uno |
| Hinojo o anís | Refuerzan la línea anisada · dos por uno |
| Té negro | Endulza la jarra entera · una cucharadita |
Por decocción: va al agua fría, se lleva al hervor y se deja entre 8 y 10 minutos a fuego bajo con la olla tapada. Recién ahí se cuela. La raíz es leñosa y no suelta casi nada si le tirás agua caliente encima y la dejás reposar como si fuera una flor.
Bastante: la glicirricina, su compuesto dulce, es entre treinta y cincuenta veces más dulce que el azúcar de mesa, así que una cucharadita al ras alcanza para una taza. El dulzor tampoco es igual, llega un segundo más tarde y se queda un rato largo después del último sorbo.
Sí, y es el uso más viejo que tiene: en varios países se lo llama palo dulce porque se masticaba el trozo seco para sacarle el sabor. Conviene morder una punta y no tragar la fibra. Como el dulzor se libera igual que en la taza, valen las mismas precauciones de cantidad.
No de manera sostenida y sin control. La glicirricina interviene en el equilibrio de sodio y potasio del organismo, y el consumo diario y prolongado puede subir la presión arterial, retener líquido y bajar el potasio. Una taza cada tanto no es lo mismo que varias por día durante semanas.
Quienes tienen presión alta, potasio bajo o problemas renales, cardíacos o hepáticos. Tampoco corresponde durante el embarazo y la lactancia, ni de forma habitual en chicos. Con medicación para la presión, diuréticos o corticoides, consultá antes con un profesional.
En frasco de vidrio bien cerrado, en un lugar fresco, seco y sin luz directa. El enemigo es la humedad, que apelmaza los trozos. Rinde muchísimo porque se usa de a poco, y los mismos trozos aguantan un segundo hervor más suave si los volvés a poner en el momento.
El regaliz no es una hierba neutra: su consumo tiene un techo. No corresponde en personas con presión alta, potasio bajo o afecciones renales, cardíacas o hepáticas, ni durante el embarazo y la lactancia, ni de forma habitual en chicos. Consultá con un profesional de la salud antes de usarlo si tomás medicación para la presión, diuréticos, corticoides o digitálicos, y siempre que pienses tomarlo a diario varias semanas seguidas.
Pesamos y envasamos por pedido, como todo nuestro granel. Llega lista para la olla y con una cucharadita ya se nota en la taza.
Producto alimenticio natural. No reemplaza una alimentación variada y equilibrada. Los valores son aproximados y pueden variar según el lote y el origen. Conservar en lugar fresco y seco. Ante cualquier duda, consultá con un profesional de la salud.
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